Deporte y lucha real. ¿Evolución?

Deporte y lucha real.

¿Evolución?

Este es un debate que suele estar a la orden del día, vamos a analizar un poco los puntos de vista, quizás divergentes y sin querer llegar a ninguna conclusión definitiva, intentar entender qué queremos, hacia donde vamos y cómo lo estamos haciendo.

Hay algo que no tiene discusión posible, existen dos extremos bien diferenciados entre sí: la competición deportiva, y esa ácida realidad, siempre sorpresiva y que no vende mucho, pero que existe por sí misma, aunque no queramos verla.

Se han producido cambios importantes en los sistemas marciales durante el último siglo. El cambio no es el problema. El problema es que la gente ya no reconocen que se han producido. Hay un punto que me gustaría señalar con especial interés… si algo evoluciona, si algo se modifica y cambia puede hacerlo para lograr una mejora, pero también puede que empeore y como ocurre en la naturaleza se extinga.

La idea original de la supervivencia nos lleva a simplificar el concepto de enfrentamiento. Es decir, el tipo de técnicas aplicadas deberían buscar una resolución rápida en la que nosotros nos expusiéramos lo mínimo posible y en el que la efectividad junto con la economía de recursos fuesen el objetivo primordial. Si te detienes un momento a pensar sobre qué trabajarías en una situación de estas características, hay pocas cosas técnicamente estéticas que podrían ser aplicadas.

En un contexto civilizado moderno, todo lo que se me ocurre puede que sea ilegal y/o termine con mis huesos en la cárcel o con la cuenta corriente en números rojos. Violencia y agresividad = Herramientas para la supervivencia.

Seamos claros: hay sistemas, estilos o como queráis llamarlo, en los que hay más probabilidades de que te caiga un rayo que de poder poner en práctica esas técnicas diseñadas en un entorno deportivo, estético (en ocasiones “paramilitarizado”) de teorías de gimnasio estériles.

La realidad te escupe a la cara y para cuando te has querido dar cuenta es demasiado tarde.

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El deporte básicamente lo que hace es apoyarse en dos pilares fundamentales:

  1. Garantizar la seguridad del practicante / atleta / deportista.
  2. En el caso de la competición “mediática”, alargar el espectáculo (más rentable).

Lee de nuevo estos dos puntos y reflexiona, ¿cuantas técnicas “prohibidas” existen en tu práctica?¿Son todas lesivas para ti?¿Te protegen a ti o a tu compañero? Y ahora lleva esa reflexión a un nivel más inquietante y a tener en muy en cuenta. ¿Sabes que como entrenas así luchas?¿Sabes que estás condicionando a tu cuerpo a niveles profundos y que aunque pienses que harás algo más funcional en la realidad, tú, es decir, eso que has entrenado, se expresará sin pedirte permiso?

El deporte sin duda es una de los mejores vehículos para poner a prueba nuestras habilidades, el asunto es que quizás no deberíamos olvidar que al mismo tiempo nos adentramos en un entorno determinado, con normas y reglas que nos protegen y nos condicionan. Lucha no es deporte, pero sí hay deporte en la lucha. Un peleador de MMA es un tipo efectivo en la calle, seguro que sí. Quiere esto decir que está preparado para la vida real, para un enfrentamiento real, puede que no. ¿Por qué? porque la realidad no tiene nombres, no tiene normas, no hay reglas (de verdad), no es una lucha de uno contra uno y sobre todo… en demasiadas ocasiones hay armas implicadas.

En peleas de verdad he visto meter dedos en los ojos, morder hasta arrancar trozos de orejas, estampar cuerpos contra esquinas, pisar cabezas, escupir, golpear genitales, usar vasos, botellas y vallas como armas, muchos contra pocos, chutes a lo fútbol en la cabeza y amenazas de muerte… Luego, cuando todo se calma, piensas: “joder esto no me lo han enseñado en el gym” (pero ocurre). Luego también he visto la injusticia de la justicia. He visto como el estilista ya no lo es tanto porque no hay tiempo de nada. He visto un mataleon que no funciona cuando quieren morderte o bien su amigo te golpea por detrás, he visto puños en la cabeza que rompen manos… y mucho más.

Puede que no nos guste reflexionar al respecto (aquí hago de abogado de diablo), puede que nuestra burbuja marcial de estilos perfectos nos haga sentir grandes machos alfa en nuestro tatami y el ego nos haga pensar que somos grandes guerreros de gimnasio… eso está genial, la testosterona está haciendo bien su papel. Pero no olvides nunca la frase de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Comparto un vídeo que me ha parecido muy, pero que muy interesante y que pude venir al caso.

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Hay 3 comentarios para este artículo
  1. Jesús at 3:55 pm

    Completamente de acuerdo. No puedo olvidar a un fino karateca de mis primeros tiempos, cinto negro y tal, que recibió una solfa de hostias de un indocumentado.

  2. Pingback: Los duelistas. Eskrima roots. | Orihinal Eskrima & Eskrido.

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