Elvis Presley y el Karate.

Elvis Presley y el Karate.

Si escuchamos hablar de Elvis Presley la mayoría de nosotros lo asocia a su música, a sus películas y a sus bailes histriónicos moviendo la cadera a lo loco. Sin embargo el gran público no suele saber que el Rey del Rock fue un empedernido artista marcial y ostentaba cinturones negros en diversos estilos de Artes Marciales.

Cuenta la leyenda que «el Rey» ya era aficionado a las peleas antes de empezar en las Artes Marciales conociéndosele un par de altercados contra esposos y novios celosos. No fue hasta 1958 cuando tuvo su primer contacto con lo que se convertiría en una de sus grandes pasiones, el Karate. «Como todos sabemos» el señor Elvis Presley fue reclutado por el ejército de los Estados Unidos y destinado en Alemania. Su primer profesor fue un Maestro del estilo de Karate Shotokan, un alemán llamado Jürgen Seydel, enseñaba a Elvis en su vivienda fuera de la base de Nauheim. En el mundo militar por aquella época los soldados tenían treinta días de vacaciones pagadas al año. Durante sus vacaciones en París, Elvis tomaba clases privadas con Tetsugio Murakami, uno de los mejores profesores de Shotokan de Japón y ahora afincado en Europa. En alguna ocasión pasó nueve días seguidos estudiando durante varias horas por sesión con el Maestro Murakami. En su tiempo libre Elvis pasaba horas entrenando con Rex Mansfield, otro soldado destinado con él en Alemania.

Su siguiente Instructor fue el Maestro japonés Tetugio Murakamira  de Shotokan. En 1960 Elvis, conoció al Padre de Kenpo Americano, el famoso Ed Parker en el Wilshire Hotel de Beverly Hills tras una demostración de Karate. El Sr. Parker presentó a Elvis a un instructor en Fort Campbell llamado Hank Slomanskipara. Fue Hank quien promocionaría a Elvis como  ‘Cinturón Negro’ el 21 de julio de 1969.

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Poco después el Maestro Parker le presentaría a otro Artista Marcial famoso en la época, el Maestro Kang Rhee que residía en Memphis y con quien entrenaría desde 1970 hasta 1974. El Rey del Rock entrenaba como uno más en clase, la disciplina del Dojo era tan rígida que podía permitirse entrenar sin el engorro de estar rodeado de periodistas, imaginamos que así también evitaba que lo fotografiaran mientras le pateaban el culo. En este tiempo y debido supuestamente a su conocimiento anterior de otras disciplinas, le fue concedido el séptimo grado de Cinturón Negro en 1973.  Los amigos más cercanos de Elvis llaman a este período de cuatro años «los años de oro – los años de paz y satisfacción espiritual» de El Rey.

Elvis siempre hacía alarde de cómo la práctica de Karate le beneficiaba a la hora de coreografiar – protagonizar escenas de lucha como en «GI Blues»,»Wild En El País»,»Blue Hawaii», «Follow That Dream» y «Kid Galahad». Aunque es cierto que no hizo uso del Karate en sus escenas de peleas, sus conocimientos le daban cierto tipo de ventaja con respecto al movimiento. Presley llegó a financiar el Instituto de Karate de Tennessee, y pagó la cuenta de la gira europea  del Equipo de Karate de EEUU en 1974. Por esta época se hicieron planes para realizar una película en la que Presley sería un agente de la C.I.A experto en Artes Marciales, pero la idea nunca llegó a cuajar.

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Elvis, estaba demasiado ocupado con su carrera cinematográfica y con su música como para convertirse en un artista marcial en toda regla. Sin embargo, esto no le impidió seguir practicando. Durante el rodaje de «Flaming Star», se cayó de su caballo y no tuvo ninguna lesión, él lo achacaba a la práctica de Karate que le mantenía en forma. Las malas lenguas cuentan que el Karate también jugó un papel decisivo en su divorcio con la que fuese su única esposa. Se rumoreaba que su tumultuoso matrimonio con Priscilla Presley se fue a pique después de que ésta le pusiera unos reales cuernos con su propio instructor de Karate, Mike Stone, un profesor que había conocido a través de, como no podía ser de otra manera, ¡¡Chuck Norris!!

Anécdotas a parte, el Rey del Rock parece ser que no sólo podía encandilar a cualquier fémina con sus canciones y contorsionismos pélvicos, sino que además podía patear culos de una manera más o menos efectiva. Quien sabe si no nos hubiese dejado tan pronto, cuantas más historias habría aportado al mundo de cultura de la lucha.

No os perdáis el vídeo que viene a continuación porque es una de esas joyas que recordaréis … no por su calidad, pero sí por su peculiaridad… lo único que nos atrevemos a decir es que tanta teatralidad y tanta «testosterona» nos confunde.

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