Feeling good on the Mats

Feeling good on the Mats

Hay normas generales que podremos aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida incluidas las Artes Marciales. Lograr el equilibrio entre nuestra práctica y nuestra vida cotidiana es quizás uno de los objetivos que todo practicante pretende alcanzar. Os traemos una “normas” que evidentemente no tenéis porqué seguir a rajatabla, pero que quizás os ayude a encontrar ese sentimiento de bienestar dentro y fuera del Tatami.

1) Aprecia lo que tienes, aprecia donde estás. El truco de la felicidad puede estar en mirar un poco más hacia adentro. Mejora tus talentos, ponte a trabajar sobre ellos y todo llegará. Vive tu práctica con sencillez, reconoce que cada persona es diferente y deja de compararte con los demás, sé la mejor versión de ti mismo en cada entrenamiento dalo todo porque esa es la mejor manera de llegar a ser lo que quieras llegar a ser.

2) Vive el momento. Recuerda cuando llegaste por primera vez a tu lugar de entreno sin más expectativas que la de aprender, ese momento de inocencia de cuando uno es cinturón blanco sería bueno  conservárlo para siempre. Focalízate en el presente y deja que le vida te sorprenda. Como dijo Roger Gracie en la entrevista que le hicimos hace nada, es cuestión de constancia y un día tendrás un cinturón negro sobre tu cintura.

3) Que tu Ego no suponga un lastre. El ego es necesario, el caso es que en demasiadas ocasiones nos convertimos en víctimas de él y es ahí justo cuando se convierte en un lastre que no nos deja avanzar. Comienza a ser fiel a ti mismo dejando de lado esas comparaciones odiosas que no te llevan a ningún lado.

4) Sé positivo. Sobre todo porque ser negativo no te ayuda en nada. Analízalo un momento,  pensar que no estás mejorando, quejarte de esa lesión … intenta esto: Divorciate de esa negatividad, no va a desaparecer por arte de mágia, pero al no escucharte tanto quizás logres avanzar un poco más y antes de darte cuenta muchas cosas pueden haber cambiado.

5) No le des tantas vueltas a las cosas. A veces te habrás enfrentado a esa posición, a esa técnica o a esa circunstancia en la que te quedas bloqueado e intentas intelectualizarla, no eres capaz de traducirla a movimiento … entonces viene el momento del sparring, todo es más intuitivo, dejas la mente un poco de lado y de repente ese movimiento que antes suponía un bloqueo ahora surge con libertad. La vida es igual, por muchas vueltas que le demos a las cosas, no se van a solucionar antes, así que suelta lastre y más pronto que tarde la solución vendrá. Hay una frase genial del Dalai Lama que dice: “Si un problema tiene solución para qué preocuparte … y si no tiene solución, para qué preocuparte”.

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