Gritar para enseñar. No me grites que no te escucho.

Gritar para enseñar.

No me grites que no te escucho.

Gritar a la gente puede que sea ofensivo, que produzca algún tipo de temor y hace que el interlocutor se altere sin motivo alguno. Vamos a aprender a desarmar a los gritones.

Puedo contaros muchas anécdotas al respecto. Desde mi experiencia como militar de reemplazo, mi paso como monitor en el mundo del fitness a eterno estudiante de artes marciales con muchos profesores diferentes.

Que yo recuerde, que me griten no mejora los resultados. Analicemos porqué.

Gritar como método.

Nuestro cerebro, si no tiene ningún problema serio, organiza las emociones. Sean positivas o negativas. Responde de diferentes formas y tienes sus mecanismos de actuación.

Gritar suele ser una respuesta verbal relacionada con la ira. Secuestramos así la atención del foco de nuestro enfado aprovechando la confusión creada por el ruido que emitimos.

Gritar puede ser también una herramienta de supervivencia. Gritamos para llamar la atención ante algún peligro, ante un esfuerzo desmesurado, ante el dolor físico. Es una respuesta natural. No es este el tipo de alarma a la que nos referimos.

Los bebés por ejemplo gritan y patalean para alejar la frustración, llamar a sus padres, la comunicación aun no es una opción muy desarrollada en su mundo.

Pero también gritamos para imponernos, para quedar por encima de los demás y es esto lo que queremos mejorar.

Gritar y agresión verbal.

Gritar y las circunstancias. Estamos de acuerdo. Todo depende del momento. Pero imponerse a voces, gritar, sobre todo si se trata de motivar, enseñar o reforzar creo que es una cuestión demasiado antigua como para seguir practicándola. Gritar en muchas circunstancias puede ser una forma de ataque.

Hay muchas artes marciales en las que se utiliza el grito durante el combate. El famoso “Kiai”. En muchas otras artes marciales no se practica.  Yo prefiero no gritar.

Algunos alumnos me han preguntado alguna vez: En Eskrima no se grita ¿¿no?? A lo que yo en forma de broma les contesto: “prefiero hacer que grite el otro“.

Recuerdo una anécdota que viene al caso:

Hace años enseñando en X gimnasio, compartíamos el espacio con otras actividades. Recuerdo cómo un instructor/instructora de X actividad no dejaba de gritar a sus alumnos. La tensión de nervios que se movía en el ambiente era bastante desagradable.

Gritaba por encima de todos y de todo. “Insultaba” a sus “subditos” pensando que esa era una forma poderosa de motivar a su gente. Llegado un momento un alumno mio se le acercó educadamente y le pidió “por favor” si podía bajar el tono de voz (él tiene problemas de audición). Le respondió con más gritos.

Me acerqué y sin yo gritar le pregunté qué tipo de formación tenía. Empezó a soltarme una larga lista de cursos y seminarios, a mi no me gritaba, quizás tenía algo que ver que tenía mi arma en las manos (era durante una clase de Eskrima).

Cuando terminó, le dije que yo también tenía formación de algunos cursos y seminarios del mundo fitness y no recordaba absolutamente ninguno que recomendaran gritar para motivar, todo lo contrario. Hay cosas de la vieja escuela que podemos mejorar. Gritar a las cabras está bien, a seres humanos, en el contexto de vida actual, me parece muy desfasado.

Así quedó. Ese día no gritó más. Pero evidentemente volvió a sus andadas al día siguiente. Fue uno de los motivos por los que nos fuimos de allí.

Fightlosophy Asertividad

Comunicación efectiva.

A la hora de enseñar me parece fundamental usar técnicas de comunicación funcionales. Nada que ver con gritar a nuestro alumnos. Me pongo en la piel de alguien que viene a clase, después de un día de estrés y que quieres desconectar de todo.

Viene con sus problemas, imaginad si ha discutido en su trabajo o en familia. Quiere olvidarse de su rutina y cuando llega a su clase de artes marciales, a desconectar absolutamente de todo, yo le grito. No creo que sea la mejor de las opciones.

Os propongo algunos tips sobre el asunto de gritar:

  1. Si el motivo del que te grita es encontrarte, una forma simple de corregirlo es que no te encuentre.
  2. Si buscan intimidarte, tu respuesta deberá ser la de “no te tengo miedo”.
  3. Si eres tú el que quiere gritar, toma tu tiempo ante la situación. Escucha antes de interrumpir.
  4. Deja que se enfríe la situación y argumenta con inteligencia.
  5. Gritar ante alguien que te grita es reforzar su actitud hostil. Si la cuestión no tiene solución no grites, actúa.

Técnicas de comunicación básicas.

  1. Explica la situación o la técnica. Busca formas correctas y sé un ejemplo.
  2. Gritar no entra dentro de los planes de un buen instructor. Al menos que seas un Navy SEAL y vayas a morir en la guerra. Banzai!!!!!
  3. Gritar no asegura que te escuchen. Busca otras maneras más asertivas de llamar la atención de tu gente.
  4. Gritar deteriora la salud. Si eres tú el que grita tendrás más posibilidades de tener problemas cardíacos.
  5. No dramatices, relativiza todo un poco más. No leas la mente del otro, deja que se explique. Hazte entender.
  6. Paciencia es la madre de todas las ciencias.

Fightlosophy Gritar

Repito. Hay veces que gritar es necesario. Llamar la atención inminente ante un peligro por ejemplo es un mecanismos de supervivencia básico y necesario. Gritar ante el miedo despeja y relaja el sistema nervioso. En esta entrada me he querido referir a que es preciso aprender a enseñar.

Gritar no considero que sea una gran herramienta en estos menesteres. Ahora depende de vosotros analizar que tal os va si cambiáis esa actitud.

José Díaz Jiménez

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