Militares en las olimpiadas de Río. Dentro y fuera de la competición los militares toman Río.

Militares en las olimpiadas de Río.

Dentro y fuera de la competición los militares toman Río.

Puede parecer que sea una entrada en la que hablemos de la seguridad desplegada en las Olimpiadas. Uno de los comentarios de los asistentes es que es difícil no ver a un militar allá hacia donde mires. Se puede decir pues que Río de Janeiro es una ciudad sitiada por las fuerzas de seguridad. Según comunicados oficiales hay 68.000 agentes que custodian la ciudad. Es decir, hay siete militares por cada atleta con una único objetivo: estar alerta y evitar a toda costa un atentado terrorista. Pero no es el motivo real de este articulo. Lo que nos mueve a escribir en esta ocasión es la característica de que entre las filas de los deportistas brasileños se encuentren gran número de militares.

En la delegación de Brasil, casi un tercio de sus integrantes (145 de 465) forman parte del ejército. Gran parte de ellos tiene el rango de Sargento. La disciplina (esa que forma parte intrínseca de nuestras artes marciales) y la dedicación son evidentemente pilares compartidos entre el mundo del deporte y el ejercito. La posibilidad de que los militares pudieran participar en las Olimpiadas surgió por una decisión política que fue tomada tras los excelentes resultados obtenidos en 2011 en los Juegos Mundiales Militares. La idea fue que los deportistas de élite brasileños se alistaran al ejército. En las olimpiadas de 2012 dio resultado y los atletas relacionados con la milicia dieron muy buenos resultados a su país en el medallero.

Se trata de un matrimonio de conveniencia. El Ejército entra en detalle con estas palabras: “El alistamiento se realiza de manera voluntaria y el proceso de selección tiene en cuenta los resultados de los deportistas en competiciones nacionales e internacionales. Los deportistas tienen como una de sus funciones defender a Brasil en los campeonatos militares nacionales e internacionales. En contrapartida, entrarán a formar parte de los efectivos temporales del Ejército, por un periodo de hasta ocho años, con todos los beneficios de la carrera militar: sueldo, trece pagas, seguro sanitario, vacaciones, servicios médicos que incluyen nutricionista y fisioterapeuta, e instalaciones deportivas para los entrenamientos”.

Fightlosophy anderson bope

Anderson Silva, reconocido peleador de UFC en la delegación de las fuerzas especiales Brasileñas “BOPE”.

Esta iniciativa ya ha sido tomada ya desde hace tiempo por otros países en los que se relaciona ejército y deporte. Italia por ejemplo en Beijing 2008 tuvo una delegación en su mayor parte compuesta por deportistas-militares (170 sobre 333 totales), la apuesta resultó beneficiosa: concluyeron novenos en el medallero. China (cuna de muchas artes marciales) es otro claro ejemplo de este binomio en el que deporte y disciplina militar van íntimamente ligados.

Parece ser una tendencia en auge en el mundo del deporte, todo lo que sea ayudar a los profesionales que dedican su vida al deporte nos parece interesante. El mundo militar, la lucha, el deporte … todo ello hilvanado con ese concepto tan nuestro, tan de las artes marciales que se llama disciplina.

Entrada siguiente:
Entrada anterior:

Deja un comentario