Una historia real de fantasía y autodefensa. La ficción existente dentro de la defensa personal.

Una historia real de fantasía y autodefensa.

La ficción existente dentro de la defensa personal.

La fantasía, la poca seriedad y menos profesionalidad implantados en el mundo de la autodefensa han creado una realidad paralela peligrosa con respecto a lo que realmente funciona.

Mientras trabajo en la noche observo todo lo que pasa a mi alrededor, es parte del proceso, te mantienes despierto. En ocasiones y aunque parezca de mala educación suelo fijar mi atención en conversaciones ajenas. Ocupar la mente a veces hace más llevadero el transcurrir del tiempo que no pasa.

Hace nada y poco antes de terminar la noche, una pareja de origen norteamericano salían del local y fumaban cerca de mi. Hablaban sobre el regreso inminente de la chica al hotel. No estaba demasiado lejos, pero tendría que atravesar una zona un poco “regular” de la cuidad. Málaga tiene muchas de esas zonas, el peligro es relativo, pero hay que estar medianamente alerta.

Ella era una chica rubia y alta. Muy gringa, con ese aire de “lo sé todo” propia de una juventud que no ha tenido demasiadas dificultades en la vida.

Fightlosophy Killbill

Lo cierto es que era la típica joven que uno piensa “es grandota”, pero no está gorda. Su forma de vestir y moverse rezumaba esa candidez típica de “no me entero de mucho”, pero hago como que sí para quedar genial.

Confiaba tanto en su poderío físico y en sus capacidades de supervivencia “peliculescas” que aseguraba con cara de “peleanta” que el asunto de volver ella sola al hotel no supondría ningún tipo de riesgo. Aseguraba convencida de sí misma aunque ni ella estaba segura: Cuando los chicos ven a alguien así de grande no se me acercan. Yo soy fuerte“.

A pesar de la seguridad que pretendía mostrar, su código gestual decía todo lo contrario. Parecía algo inocente y no demasiado coordinada. Y si yo que no soy de los malos, lo podía ver claramente, imaginad a alguien que vive en el lado oscuro.

Su amigo, educado en extremo, y con cara de “qué me estás contando” le intentaba hacer ver que en un sitio que no se conoce bien, lo mejor no era ir sola por ahí. Él no tenía mucha idea sobre autodefensa, pero se podía entrever que era un poco más coherente que ella.

La chica empezó a moverse y a mostrar su “técnica infalible” si alguien se le acercaba con “malas intenciones” (cito textualmente: “bad intentions”). Cual campeona de sus propias fantasías, le golpearía en los genitales con la rodilla. Hacía el gesto técnico a la vez que agarraba de los hombros a su impasible amigo.

Claro, no hay duda, al golpearle en sus parte íntimas, el “malote” se agacharía de dolor y ella remataría la faena con otro rodillazo en la nariz. Lo había visto en no sé donde. Un consejo de autodefensa que seguro funcionaba al 100%.

Aquello a parte de dantesco, se parecía más a una coreografía de Body Combat que a algo relacionado con la cruda realidad.

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Su amigo la asistía con cara de preocupado e incrédulo. Me miró buscando ayuda, sus ojos decían: “¡está loca!”. El sentido común, que es el menos común de los sentidos hace ver queuna falsa seguridad es peor que una inseguridad real“.

En ese momento, miré el reloj, quedaba poco para marcharme y me dije que no perdía nada hablando con ellos unos pocos minutos. Pedí disculpas por haber escuchado la conversación y me dirigí a la chica en cuestión.

Podría haberle dicho mil cosas, pero sé que en estos asuntos la simpleza es el mejor de los antídotos: “Olvida todo eso por favor. Esas historias tan sólo funcionan en las películas. Créeme, por mi trabajo sé algo de autodefensa“.

Ella cambió el semblante, con ese punto de “no me vas a contar nada que yo no sepa, pero te voy a escuchar”.

Quise hacerle ver que la prevención es la primera norma a tener en cuenta. Si alguien quería hacerle algo, ser grande lo único que garantizaba es que, dado el caso, no la atacarían de frente (que por otro lado es lo más común).

En una situación real de autodefensa, todo lo que tenía en esa cabeza copada de fantasía no se ceñía ni por asomo a la realidad. El caos es el protagonista indiscutible en un momento de “supervivencia”. No suele pasar nada hasta que pasa y es mucho mejor ser precavidos y estar preparados que ser víctimas de nuestra propia inocencia. 

fightlosophy wonder woman

Lo cierto es que su amigo me miró aliviado y ella se centró en mis palabras. Mi inglés da para hacerme entender bien en estos términos de autodefensa. Ella perdió la mirada un instante e interpreté que esos pocos segundos de silencio que se produjeron fueron de reflexión. Al momento me sonrió. Su cara ahora era la de un alumno que intuye poder aprender algo nuevo y dijo, “¿cual es tu consejo número uno?“.

No vacilé: “Sé precavida y desconfía por favor. Si sientes que algo puede pasar corre y si no puedes correr vuela”. Ambos extendieron sus manos para saludar, un buen apretón de manos puede decir mucho más que la mejor de las palabras. Al pasar por donde yo estaba, él me puso la mano el en hombro como dejando caer el peso de la preocupación que se acababa de  quitar de encima.

Cuando ya cerramos les escuché hablar de nuevo. Me alegré mucho del giro inesperado de la situación. Él la acompañaba de regreso al hotel. Quien sabe, lo mismo la noche les fue mucho mejor de lo que podría haber sido si ella se hubiera marchado sola.

José Díaz Jiménez

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Hay 4 comentarios para este artículo
  1. victorhugo2016 at 10:56 pm

    Cuán cierta es la importante reflexión del artículo. Muy buena para quienes se llenan la mente de vapores. Por poner un caso, quien aquí escribe, hace años. En la adolescencia estuve en un grupo intoxicado por la imagen de ser “guerreros”. Fantasía basada en mal saber unas katas mal enseñadas por parte de unos ineptos. Estuvimos en situaciones de riesgo de manera innecesaria y torpe. Una vez por evitar un asalto nos apuntaron con arma de fuego, y al paso de los años, veo el puro milagro de que no acabara en tragedia. La realidad es muy otra de la ficción. Voy a compartir este artículo en mis redes sociales, gracias por la reflexión.

    • Jose Diaz Author at 1:24 pm

      Muchas gracias por tu comentario Victor. Creo que es una reflexión de muchos de nosotros basada en la experiencia, como bien dices. La fantasía la mayor parte de las veces no nos lleva a buen puerto. Gracias!

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