Autodefensa para niños. Verdades y mentiras.

Autodefensa para niños.

Verdades y mentiras.

Últimamente veo muchos vídeos de niños haciendo de mayores. La última moda a la que se apuntan los vende humos, aprovechando el grave problema que supone el acoso y la violencia creciente, es la autodefensa para niños. Venden sin escrúpulos la falsa historia de que si enseñan a tus hijos a defenderse (con sus técnicas sofisticadas prediseñadas en sus academias), nunca nadie podrá hacerles daño y serán capaces incluso de reducir a un adulto. El cine de fantasía más bizarro ha hecho mucho daño a la realidad.

Soy el primero que piensa que las artes marciales deberían formar parte de la educación integral del ser humano desde pequeños. Tanto física, como mentalmente (y si me apuráis espiritualmente), los beneficios de un entrenamiento adecuado de artes marciales para niños me parece fundamental e imprescindible en su desarrollo como personas de provecho. Muy bonito todo, pero ahora volvamos a la realidad de nuestro mundo, ese que no es tan pacífico como te han contado.

La perspectiva adecuada de trabajo y quizás la norma fundamental de la autodefensa real (para mayores y menores) se basa en una norma muy simple: la prevención. Es ahí justo donde debería incidir cualquier “estilo” de artes marciales que se precie.

Veo cursos específicos, trainig camps, clases de grupo para niños en los que te venden una realidad falseada de técnicas infalibles contra “monitores acolchados” y profesores condecorados a lo película “guerra de otros mundos.” Crean una Matrix muy peligrosa en la que no enseñan a discernir entre lo que funciona y lo que no. Y es que no interesa hablar de la realidad (no es buen negocio), esa en la que los malos se las saben todas.

En una sociedad en la que los valores se pierden y el ego se maximiza, lo que funciona no es crear realidades paralelas, sino mostrar a qué nos enfrentamos, dar herramientas a nuestros hijos que los hagan ver el mundo en el que viven, tal y como es… con sus luces y sombras. Evidentemente un entreno físico adecuado puede ayudarles mucho. Pero por encima de todo lo que les ayudará es que seamos capaces de darles la posibilidad de encuadrarse en supuestos preventivos reales, alejados de ficciones a lo “Tarantino”, básicos para su supervivencia.

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Esto es lo que viene llamándose educación y a través del cuerpo (ese que no miente), de la experiencia (que construye el ser) y de cómo entrenamos a nuestros pequeños, iremos cimentando un mundo un poco menos loco.

No hay escusas, esto es lo que va a pasar: si enseñan a tus hijos a que si los atacan van a poder defenderse a mordiscos, arañazos o golpes en los genitales, a lo superman es que habéis visto muchas películas (y lo peor de todo os lo habéis creído).

Claro que es importante / fundamental enseñarles este tipo de estrategias, claro que es importante que practiquen algún estilo de lucha o artes marciales (Judo / Grappling / Wrestling / BJJ … serían mis recomendaciones), pero más importante aun es enseñarles a que estén en un estado de alerta adecuado y que sean capaces de gestionar el estrés de una situación complicada (no sólo en lo referente a la autodefensa). No nos equivoquemos, adecuado no quiere decir obsesivo ni miedoso. Yo no tengo ninguna duda, enseñarles a mirar el mundo con los ojos bien abiertos les ayudará a ser mejores personas.

La responsabilidad de un profesor (y de los adultos que formen parte de la vida del niño) que enseña artes marciales es, en todo caso, dar herramientas fundamentales que construyan de manera integral al niñ@. Enseñar comportamientos correctos, aptitudes y actitudes adecuadas, respeto hacia sí mismo y sus compañeros, higiene física y mental, habilidades psicomotrices específicas… capacitará a nuestros jóvenes con la confianza y habilidad necesaria para hacer frente a una realidad cambiante y agresiva.

Un clave precisa: tan negativo es introducir miedos innecesarios, como confianzas desmedidas.

Si no tenéis claro que la parte física de un enfrentamiento es el último de los recursos en cuanto a protección se refiere (tanto para jóvenes como para adultos), tenéis un serio problema de perspectiva. Si se llega a la zona “enfrentamiento físico” es porque hay cosas que han fallado de antemano, sí o sí. No siempre depende de nosotros, de acuerdo, las circunstancias son las que son, no estamos en ese punto.

El objetivo, la prioridad secuencial en el tema que nos ocupa debería quedar claro: no hay que luchar, hay que prevenir y si no es posible focalizarse en escapar.

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Hay 2 comentarios para este artículo
  1. jorge at 7:33 pm

    interesante articulo, y muy real, he tenido la oportunidad de enseñar en escuelas AAMM, durante 4 años defensa personal, y lo que saque en limpio es que lo primordial es enseñar prevencion, e inculcar valores, no podemos enseñarles a pelear, cuando es tan general (por lo menos en escuelas) he enseñado en escuelas de barrios carenciados, y era crear, minimaquinas de lastimar, y hoy dia se que lo mejor es inculcar valores y hacer de el combate un juego de defensa personal.

    • Jose Diaz Author at 11:49 am

      Muchas gracias por el comentario Jorge. Sin duda la parte lúdica dentro de la enseñanza a niños es fundamental. De ahí sumar valores fundamentales adscritos a la práctica de las Artes Marciales se me antoja una de las mejores herramientas para la formación de seres humanos íntegros. Muchas gracias de nuevo y bienvenido a Fightlosophy.

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