Cuento: El secreto de la vía del Sable.

Cuento: El secreto de la vía del Sable.

Quinta entrega, en esta ocasión muy breve pero igual de intenso que las veces anteriores el Bushido se derrama en nuestras mentes como por arte de magia y nos atrapa para enseñarnos una vez más y esta vez en concreto el arte de la paciencia:

” El secreto de la vía del Sable”.

Un joven fue un día a acercarse a un Maestro de Kenjutsu ( el arte del Sable) para ser un alumno. El maestro aceptó y dijo: “A partir de hoy, iras cada día a cortar troncos al bosque y a buscar agua al río.” Esto fue lo que el joven hizo sin rechistar. Después de tres años, se dirigió al maestro y le dijo: “Yo he venido para aprender la vía del sable y hasta ahora ni siquiera pasé de la puerta del Dojo…”.

“Muy bien, -le dijo el Gran Maestro-, pues hoy entrarás.” Sígueme. A partir de este momento – le dijo el maestro-, marcharás alrededor de la sala, pisando cuidadosamente el borde del tatami, es importante, nunca debes traspasar el borde…

El discípulo practicó el ejercicio durante un año, al fin del cual estaba tan encolerizado que se dirigió al Maestro y le gritó: “Me voy, no he aprendido nada del arte que vine a aprender, tan solo he sido tu sirviente, me voy!!!!…”

“No, -le dijo el Maestro- hoy voy a continuar enseñándote. Ven conmigo…”

El Maestro llevó al joven frente a una montaña..acto seguido lo llevó al borde de un gran precipicio. Un tronco de árbol hacía de puente sobre el vacío para cruzar al otro lado…

“Bien, pasa al otro lado”, dijo el Gran Maestro al discípulo, éste se quedó paralizado por el miedo.

Mirando al abismo, lleno de miedo y de vértigo, el joven no era capaz de dar ni un pequeño paso. En ese preciso momento llegó un ciego, que tanteando con su caña, sin rechistar, se metió en el frágil pasaje y  tranquilamente cruzó al otro lado.

No fue preciso nada más para que el joven perdiera el miedo, así y sin más dilación pasó rápidamente al otro lado del precipicio.

Su maestro le gritó: “Has dominado el secreto de la esgrima: abandonar el ego, no temer a la muerte y ser indiferente a las circunstancias adversas. Cortando troncos, desarrollaste la musculatura, marchando con atención al borde del tatami perfeccionaste tu equilibrio, y hoy has comprendido el secreto de la “Vía”, creo que serás entre todos el más fuerte…

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