Miles Davis y el Boxeo "El boxeo es como el Jazz..."

Miles Davis y el Boxeo

"El boxeo es como el Jazz..."

Cuando desde el presente riguroso observas un pasado que siempre parece ser mejor, encuentras quiebros inesperados en la historia, hechos inspiradores que se convierten en anécdotas que imaginas estar contando a tu niño cuando sea un poco más mayor. Mundos que se tocan en un punto indeterminado de la historia, artes que se fusionan sutilmente en formas geniales de causalidad disfrazada de artes combativas.

Cuando escribo para Fightlosophy, desde la tranquilidad relativa de mi humilde pupitre lacado en blanco, suelo hacerlo escuchando música “de verdad” (esto excluye radicalmente y explícitamente el reggaeton). El abanico de posibilidades musicales se mueve entre extremos imprevisibles. Alegato irreductible de las circunstancias que me ocupen, puedo estar disfrutando desde el Jazz, Blues o Rock más puro, a las canciones pegadizas e “instructivas” de Caillou y sus amigos… en inglés, por supuesto. Así es la vida “escribiente” de un papá enamorado (radicalmente) de su bebé.

Las intersecciones causales, donde se conectan “los diferentes mundos del arte”, me parecen pura magia. ¿Qué tiene que ver el Jazz con el Boxeo? Pues si hablamos de Miles Davis, ¡tiene mucho que ver! Él mismo, de camino a sus casa tras una sesión de entrenamiento en el gimnasio de Bobby Gleason en el Bronx, allá por los 70, declaraba a su entrevistador: “el boxeo es como la música: siempre sigues agregándole cosas” y viniendo de un genio como él, algo de verdad tiene que haber en el asunto.Miles Davis works out in a New York gym, 1969.

Miles Davis se sintió atraído por el boxeo desde su infancia. No eran tiempos en los que se pudieran permitir entrenamientos en un gimnasio, así que no entrenó más allá de las riñas típicas de aquellas calles duras de peleas que imitaban a sus leyendas. El boxeo era muy popular entre los negros, era algo así como una forma de subcultura,  una forma de vida y una forma de moverse, de ser un hombre de verdad.

Era el momento de boxeadores como “Cinderella Man“, Rocky Marciano, Jack Johnson, Jake Lamotta… pero a quien Davis realmente admiraba era a Joe Louis, todo un icono social de la época. Todos querían ser como él. Miles Davis quizás admiraba a este gran peleador por su trayectoria como boxeador, pero a quien realmente quería parecerse era a otro gran boxeador: Ray “Sugar” Robinson.

Davis escribiría en su autobiografía: “Siempre amé el boxeo, pero en realidad yo quería ser como Sugar Ray, era un gran luchador, con mucha clase y jugaba limpio encima del Ring“. Miles admiraba la diferencia que existía entre el Ray vividor, siempre rodeado de lujo y mujeres y el Ray boxeador, focalizado en su entrenamiento para la pelea. Es en él quien encontró las fuerzas para superar uno de los problemas más grandes que afrontó en toda su vida: la adicción a las drogas. Él mismo afirmaría: “A decir verdad, superé mi adicción debido al ejemplo de Sugar Ray; pensé que si él podía ser así de disciplinado, entonces yo también podía“.

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Dio el paso de comenzar su desintoxicación y cuando estuvo “limpio” se trasladó a New York y se fue directamente al gimnasio donde entrenaba el mismísimo Sugar Ray. Quería aprender boxeo con los más grandes y allí estaba convenciendo al entrenador Bobboy McQuillen de que le enseñara todo lo posible.

Cuando Ray entrenaba el tiempo se detenía, Miles era uno de aquellos boxeadores “amateur” que observaban como entrenaba el gran campeón. Con el tiempo Miles empezó a entender como ambos artes (Boxeo & Jazz) se encontraban en muchos puntos. El ritmo se conjugaba mucho más allá del movimiento. Miles trazó un paralelismo muy lúcido entre la manera que los boxeadores desarrollan la cultura del movimiento, y cómo desde ahí crean infinidad de combinaciones, estilos basados en el ritmo de la supervivencia sobre el cuadrilátero. En definitiva es algo muy parecido a lo que ocurre en el mundo de la música, más concretamente del Jazz y de la atmósfera que se respira desde el escenario.

Davis aseguraba: “Joe Louis tenía un estilo, Ezzard Charles tenía un estilo, Henry Armstrong tenía un estilo, Johnny Bratton tenía un estilo y Sugar Ray Robinson tenía un estilo, como lo tenían Muhammad Ali y Marvelous Marvin Hagler. Necesitas tener estilo en lo que sea que hagas. Algunos estilos son suaves, creativos, imaginativos e innovadores; otros no”.

Miles pensó en boxear “profesionalmente” pero el riesgo para su carrera de músico era demasiado evidente, antes de una sesión de Sparring solía decirles a sus compañeros: “no me pegues en la boca que esta noche toco”.

Bruce Lee por ejemplo hacía hincapié en el propio “ritmo sin ritmo” que existe dentro del combate. Trabajando con armas, en mi Eskrima, el ritmo y la cadencia son evidentes. A golpe de Jazz, combatiendo, los sentimientos de conexión son parecidos al caos y la sutileza que subyace en la improvisación. El arte, en movimiento, con ritmo libre, vuelve a su origen, sin nombres ni apellidos que lo encorseten.

Os recomiendo que leáis una entrevista que le hicieron a Glen Craig: “A day in the life of Miles Davis, fotógrafo que estuvo presente en sesiones de entrenamiento con Miles Davis y del que hemos compartido aquí algunas imágenes.

A continuación encontraréis un vídeo del famoso músico brasileño Hermeto Pascoal que hizo “sparring” con Miles Davis y un gran documental: “Kind of Blue“, recomendable 100% para verlo sin prisas y con los sentidos a tope..

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